
Higgsfield AI integra más de 50 modelos de IA como Sora y Veo para creación de videos cortos, alcanzando 25M de usuarios. Sin embargo, reportes señalan su uso para deepfakes sin consentimiento y contenido sensible, generando debate ético en la industria.
La plataforma, que integra más de 50 modelos de IA como Sora (OpenAI) y Veo (Google), ha generado discusión por su manejo de contenido sensible y deepfakes sin consentimiento, según reportes, pese a su adopción extendida entre creadores.
Una suite con capacidades avanzadas
Higgsfield AI se ha consolidado como una opción para creadores de contenido, agencias de marketing y equipos de producción especializados en videos breves. La plataforma, disponible en inglés y español, combina herramientas propias con más de 50 modelos de IA de terceros para generación de imagen, audio y video a partir de texto. Entre los modelos incluidos destacan Kling, Veo (Google), Sora (OpenAI), Seedance, Seedream y Seed Audio (TikTok), Nano Banana (Google), Eleven, FLUX y MiniMax.
Sus funciones avanzadas, como Cinema Studio para edición profesional, Sould ID para avatares virtuales y Supercomputer para automatización de flujos, permiten convertir ideas en videos optimizados para TikTok, Reels, Shorts o anuncios, con un nivel de control que según la plataforma es poco común. De acuerdo con su página oficial, la plataforma supera los 25 millones de usuarios y genera 2 millones de videos diarios.
Controvesias reportadas
El crecimiento de Higgsfield AI ha estado acompañado de discusiones. Una investigación de Forbes señaló que la empresa «se ofreció a pagar a los creadores para que compartan vídeos creados con sus propias herramientas de IA que resulten ofensivos y de mal gusto», incluyendo «vídeos racistas y obscenos en los que aparecen personajes infantiles populares como Shrek, Moana y Mickey Mouse, así como deepfakes realizados sin consentimiento de figuras públicas como Sydney Sweeney, Zendaya y el presidente Trump».
A esto se suman reportes de planes de suscripción con términos cuestionables y cambios en las condiciones de servicio que afectarían la propiedad intelectual de los creadores. La cuenta oficial de Higgsfield en X (Twitter) fue suspendida temporalmente en febrero de 2026 por prácticas de marketing consideradas agresivas.
Orígenes y expansión
Fundada en 2023 por Alex Mashrabov (CEO) y Yerzat Dulat (CTO), Higgsfield AI surgió como una startup con sede en San Francisco. Mashrabov, cofundador de AI Factory (adquirida por Snap en 2020 por $166 millones), y Dulat, excolaborador de OpenAI, lanzaron la plataforma en marzo de 2025. En nueve meses alcanzaron 15 millones de usuarios, cifra que hoy supera los 25 millones.
La compañía logró una valoración de 1.300 millones de dólares en 2025 y duplicó sus ingresos a 400 millones para mayo de 2026. Su estatus de unicornio se basa en alianzas con empresas como OpenAI, ByteDance, Google y Anthropic. Como mencionó OpenAI en su blog oficial: «Utilizando OpenAI GPT‑4.1 y GPT‑5 para la planificación, y Sora 2 para la creación, Higgsfield ofrece a los creadores individuales el nivel de acabado de todo un equipo creativo bajo demanda».
Discusión sobre ética en IA generativa
Pese a las discusiones, Higgsfield AI mantiene su uso entre creadores de contenido. Su modelo de suscripción y plan gratuito siguen atrayendo a una audiencia que valora la utilidad práctica. Sin embargo, la plataforma enfrenta preguntas sobre cómo balancear el acceso a herramientas avanzadas con posibles usos problemáticos.
El caso de Higgsfield AI refleja desafíos en la industria de IA generativa, donde el avance técnico y comercial a veces precede a consideraciones éticas y regulatorias. Mientras, los creadores continúan utilizando la plataforma para publicar en TikTok, Instagram y YouTube, en un ciclo de demanda y debate que sigue en desarrollo.












