
OpenAI documenta un cambio en el uso de ChatGPT: los usuarios laborales ahora delegan tareas completas como programación o análisis de datos, con más del doble de frecuencia que fuera del trabajo. América Latina destaca en adopción, con Perú, Uruguay y Costa Rica a la cabeza.
Según un reporte de OpenAI, los usuarios laborales tienen más del doble de probabilidades de delegar actividades completas (redacción, programación, análisis) en la IA, frente a su uso exploratorio fuera del trabajo.
De la consulta a la producción
Según documentó OpenAI esta semana, se observa un cambio en el uso de ChatGPT: en entornos laborales, los usuarios ahora solicitan con mayor frecuencia que la IA complete tareas enteras en lugar de limitarse a hacer preguntas. De acuerdo con el reporte, en el trabajo las personas tienen más del doble de probabilidades de pedir a ChatGPT que genere contenidos, programe o analice datos, mientras que fuera de la oficina predomina el uso exploratorio (búsqueda de información, aclaración de dudas).
Este cambio coincide con el lanzamiento de ChatGPT Work en julio de 2026. Basado en GPT-5.6, este agente no solo responde consultas, sino que divide proyectos complejos en pasos y entrega resultados terminados, como hojas de cálculo o sitios web.
América Latina y la adopción
La transición hacia un uso productivo de la IA sería particularmente notable en América Latina. Perú, Uruguay y Costa Rica registraron el mayor crecimiento en uso per cápita de ChatGPT entre el primer y segundo trimestre de 2026. Según los datos, el 97% de las organizaciones latinoamericanas planea aumentar su inversión en IA, y el 84% ya está en fase piloto o adopción activa, superando el promedio global (77%).
El impulso incluye funciones multimedia: con el lanzamiento de ChatGPT Imágenes 2.0 en julio de 2026 —que planifica y estructura imágenes antes de renderizarlas—, Brasil y Colombia superaron el 10% de interacciones centradas en generación visual, frente al 7.8% global.
Patrones demográficos y regionales
Contrario a los estereotipos, los usuarios mayores de 35 años incrementaron su participación en ChatGPT, con aumentos de más de 10 puntos porcentuales en países como Francia y Chequia. Sin embargo, se observa un patrón inverso en Singapur y partes del sudeste asiático, donde el crecimiento en este grupo fue menor.
Herramienta y autonomía
El fenómeno plantea una pregunta: ¿Sigue siendo ChatGPT una herramienta que multiplica capacidades individuales o se convierte en infraestructura de dependencia? El filósofo Iván Illich diferenciaba entre «herramientas conviviales: aquellas que amplían la capacidad de acción autónoma de las personas, frente a las herramientas que terminan absorbiendo esa autonomía y poniéndola al servicio de un sistema más grande».
El reporte de OpenAI no responde esta interrogante, pero según estudios educativos, quienes reciben respuestas directas de IA mejoran temporalmente, pero muestran menor rendimiento al trabajar sin asistencia. Según análisis paralelos, la clave podría estar en equilibrar eficiencia con pensamiento crítico.












